Holbox, una isla situada al norte de Quintana Roo, un estado del sureste de nuestro cálido país, México. A hora y media mas o menos de Mérida Yucatán.
Una isla de pescadores que se mantiene casi virgen y se escucha la algarabía de los lugareños. Pero con una gran diferencia a todas las demás islas turísticas, sus hoteles que son de una cantidad limitada pertenecen al ecoturismo, con esto decimos que mantienen la selva tropical muy protegida. Para llegar a la isla cruzas en una lancha que sale de tierra firme de un pueblito llamado Chiquilá donde ofrecen cruzar en lanchas medianas con capacidad para 30 personas y en un lapso de 30 minutos te encuentras en la isla.

Llegar a la isla si saber lo que te espera es lo que hace más emocionante el viaje. Cuando te adentras un poco, te das cuenta que es pequeña y que sus calles empedradas, son cortas, sus techos bajitos y no hay coches de motor. Lo que transita son carritos de golf eléctricos que te rentan por hora o por día y en los cuales recorres la isla. Cuando el tiempo es normal, su playa es muy tranquila y escasa de oleaje y es donde están los hoteles que aunque en cantidad limitada, harán que experimentes una paz inigualable.
En el centro de la isla hay algunos lugares para comer marisco por supuesto del lugar. También se encuentra un lugar muy agradable para comer pizzas y hay uno más para hamburguesas casi en frente de la placita. Por supuesto hay también comida típica que es antojable y deliciosa.
Pero lo más hermoso y ensoñador son sus celestes aguas que no puedes dejar de admirar por su tranquilidad y hermosos colores.
Por si esto fuera poco. Existe un paseo en lancha que se renta por familias y que te llevan a alta mar si el tiempo lo permite. Llevándote a conocer tres islas pequeñas que están sin habitar pero que son encantadoras.
La primera de ellas, está totalmente virgen y en la cual hay un cenote y que refresca a los visitantes pues está permitido bañarse en él aunque la temperatura del agua es muy fría aun en tiempo de verano. Sales de ahí renovado con ganas de visitar las otras dos islas.
Una de ellas llamada isla pájaros y que cuenta con diferentes especies de éstos y que desde la lancha puedes apreciar, tomar fotografías y observarlos detenidamente sin molestarlos, claro.
La última isla los lugareños la llaman isla Pasión, ésta también esta vacía pero su arena es exquisitamente blanca y suave pues se resbala entre tus manos y el agua completamente trasparente, es un excelente lugar para relajarse. Lástima pues el lanchero nos marca hora de regresar y es la mejor decisión pues a medio camino de regreso apagan el motor de la lancha y de repente vemos saltando delfines cerca de nosotros y resulta una experiencia realmente de sueños encontrados y de una felicidad y paz que no tienes ganas de regresar a tierra firme.
Pero se termina la aventura y regresas de nuevo al pueblo en la lancha de los 30 pasajeros, no sin antes haber agradecido a los lugareños su atención y a Dios por la maravillosa experiencia con la paz y contigo mismo.
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