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Agricultura y Ganadería, Las grandes revoluciones en la nutrición humana

La agricultura y ganadería encierran en sí todo el conocimiento y esfuerzo que con constancia realizó y busco el hombre para poder continuar con su existencia. las técnicas aplicadas que utilizó para poder proveerse de alimento, fue uno de los avances más importantes del hombre, adquiridas a través de las épocas, utilizadas solo con el fin básico de la subsistencia.

Por lo tanto, constituyen una de las actividades más importantes. No podemos saber con exactitud cuanto falta para seguir evolucionando en el conocimiento de estas materias, lo que sí sabemos, es que a través del campo de la experimentación podemos lograr mejorar aun mucho más los productos que consumimos.

La agricultura y la ganadería constituyen así factores fundamentales en la economía del hombre.

PlantacionPlantacion

Cuando el hombre pasó del estadio de recolector y cazador al de cultivador, tuvo lugar una revolución en su modo de vivir. Con este cambio se hizo sedentario. Los primeros pasos que decidieron tal evolución fueron el cultivo de las plantas y la domesticación de los animales, lo que acaeció entre los años 8.000 y 5.000 a. de C. en Mesopotamia, tierra apta para el comienzo de tal menester; el clima era suave, el trigo y la cebada crecían naturalmente y abundaba el ganado, aún en estado salvaje.

Otras regiones del mundo, en condiciones igualmente favorables al cambio, desarrollaron paralelamente el cultivo de las plantas y utilizaron los animales para el laboreo. Los instrumentos de trabajo de los primeros agricultores eran muy rudimentarios: ramas de árbol para arar la tierra, hoces con filo de sílex para la siega… Pero, poco a poco, el hombre comenzó a progresar en la técnica agrícola: perfeccionó las herramientas, empleó animales de tiro para labrar los campos, mejoró la calidad de las plantas sembrando semillas seleccionadas, convirtió en tierras de regadío las de secano y, mediante el empleo de abonos, aprendió a elevar el rendimiento de los cultivos.
El desarrollo técnico de nuestros días, con sus elementos auxiliares mecanizados, abonos artificiales, mejora científica de las plantas y productos para combatir las malas hierbas y los animales dañinos que acechan a las mismas, ha originado una nueva revolución en el campo alimentario, surgiendo, en consecuencia, la especialización y la producción en masa.

Condición necesaria para el desarrollo de la agricultura en distintos países fue la realización de reformas en la concentración parcelaria. Al reunir en unidades más grandes las parcelas anteriormente diseminadas, se facilitó la aplicación en el campo de los avances de la técnica. Una racionalización muy avanzada ha hecho que el cinturón de trigo y maíz y las fértiles tierras negras se hayan convertido en las dos zonas más importantes del mundo. En diversos países, la división de la propiedad es todavía un grave obstáculo para el progreso.
La agricultura constituye una de las actividades económicas más importantes. Mediante el cultivo de las plantas recibimos la mayor parte de nuestros alimentos, así como productos textiles, medicinas, bebidas estimulantes, especias, tabaco, etc.

La ganadería contribuye a nuestro sustento con grasas y albúminas en forma de carnes y derivados de la leche, además de proporcionarnos pieles, lana, etc.
Se suele distinguir entre agricultura extensiva e intensiva. Agricultura extensiva es la que se aplica sobre grandes áreas monocultivadas. No se utilizan abonos artificiales y se dedica poca atención al tratamiento de la tierra, dejándola en barbecho con regularidad. La finalidad es obtener un gran rendimiento por hora de trabajo. La agricultura intensiva se caracteriza por unidades agrícolas menores y ciclos de plantación regulados. Se trabaja la tierra con gran cuidado, se abona con generosidad y se cultivan plantas de gran rendimiento. La finalidad, en este caso, es obtener un gran beneficio por unidad de explotación cultivada. La agricultura intensiva se da principalmente en las áreas populosas de Europa, Asia Oriental y ciertas zonas de EE.UU.
El distinto nivel de desarrollo entre los países hace que, en nuestros días, sea posible encontrar los más variados tipos de cultivo, desde los más primitivos, en los que todo el trabajo es realizado por el hombre o con ayuda de animales de tiro, hasta las formas más mecanizadas e industrializadas. Pero también el clima y la geografía ejercen una gran influencia. En las zonas cálidas predomina el cultivo intensivo de cereales y de pastos como base para la ganadería y la producción de carne y de leche.

Entre los cereales, sólo el trigo supera al arroz en producción mundial. En las estepas y sabanas de las zonas más secas, lo normal es la ganadería extensiva; no obstante, en todas las zonas muy pobladas del mundo se explota la ganadería vacuna. En las zonas lluviosas de los países cálidos se cultiva, en grandes plantaciones, sobre todo caña de azúcar, frutas tropicales, caucho, algodón, café, cacao, té y tabaco. A pesar de todo lo que produce la agricultura, casi los 2/3 de la humanidad carecen de suficientes alimentos. Es preciso distribuir con más justicia los productos agrícolas para eliminar el hambre.
Los establos modernos tienen muy poco en común con los de tiempos pasados. Con sus silos para almacenar los piensos, parecen más bien edificios industriales. La racionalización y la especialización exigen un interior fácil de mantener y máquinas que economicen el trabajo.

La producción de leche puede llevarse a cabo en granjas en las que los animales estén sueltos o en los establos. En ambos casos, tanto las operaciones de distribución de pienso como la de recogida del estiércol están mecanizadas. Cuando el ganado está suelto, se dispone de un departamento especial de ordeñado por el que las vacas pasan dos veces por día, recibiendo al mismo tiempo su ración de pienso. Para que el ordeñador trabaje en una postura cómoda, el suelo está a distinto nivel, al igual que sucede en los fosos de engrasado de un taller de automóviles. En la moderna cría de ganado se necesita poca mano de obra. El encargado de la central de piensos es prácticamente un mecánico.

El pienso se echa en grandes mezcladoras y se muele, pasando a continuación, a través de tubos, directamente a los distribuidores de pienso. Para que la producción de carne de cerdo y de aves sea rentable, se precisa un mínimo de 1.000 cerdos cebados, 10.000 gallinas ponedoras y una producción anual de 50.000 pollos. La cría desempeña también un papel importante. Por medio de una mejora planeada de los animales, se han conseguido razas de gran rentabilidad en distintos campos de la producción. La inseminación artificial ha ofrecido la posibilidad de determinar en poco tiempo la calidad de la descendencia de los sementales, basándose en la producción de leche de sus crías. En el ganado lanar, la raza es de una gran importancia para la calidad de la piel. El cultivo y almacenado racional de piensos ha contribuido también al desarrollo de la ganadería. Dicho cultivo hace posible una continuidad racional en las siembras; con ello, en muchos casos, se hace innecesario dejar la tierra en barbecho.

“Comerás el pan con el sudor de tu frente” era una amarga verdad de los tiempos pasados. Los cultivos nuevos, sobre todo, exigían un penoso trabajo. En las tierras cubiertas de bosque era preciso talar primero los árboles, retirar luego los troncos y quemar los restos, para quitar a continuación las raíces y las rocas.
¡Qué enorme contraste con el trabajo mecanizado de los modernos cultivos! Los árboles se cortan con algunos años de anticipación para que las raíces tengan tiempo de pudrirse y ser más fáciles de arrancar. En el desbrozado se utilizan tractores oruga, y “bulldozers”, especialmente equipados para retirar los tocones, junto con los restantes árboles pequeños, matorrales y rocas menores.

Actualmente no se utiliza la voladura de grandes rocas, ya que llevaría demasiado tiempo reunir y retirar los restos que deja la explosión. Hoy en día, la roca se taladra con aire comprimido y en los agujeros se fija un gancho de elevación, de modo que se pueda izar fácilmente con ayuda de tractores especiales, provistos de dispositivos de elevación.

En los primeros roturados de la tierra, se utilizan arados lo suficientemente grandes y fuertes como para remover la maleza y los arbustos menores. En los años siguientes se emplean rastrillos de platos o arados de discos para evitar que los ramajes salgan a la superficie antes de que hayan podido pudrirse. Cuando el terreno es pantanoso, se hacen franjas de drenaje, utilizándose después abonos artificiales, de manera que la tierra reciba cantidades suficientes de potasio y fósforo.

En los últimos años, una serie de organismos oficiales ha comenzado una labor de repoblación forestal y de creación de zonas de regadío, con el fin de elevar el rendimiento de la tierra y reducir la mano de obra. Pero aún existen extensas zonas sin cultivar, debido a la propiedad latifundista, a la sequedad del clima y a los elevados costos de la maquinaria agrícola. El hambre en el mundo y el aumento de población son hechos que no pueden ser ignorados por los países con superproducción de alimentos. Dos de los modos más importantes de incrementar la producción de alimentos del mundo son elevar el rendimiento por unidad de superficie y añadir nuevas áreas de cultivo a las ya existentes, como se efectúa ya en muchos países.

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