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Parque Nacional Canaima Prodigiosa

El sector Occidental del Parque Nacional Canaima en el estado Bolívar - Venezuela, constituye la región selvática de ésta inmensa área protegida, una de las más extensas de América del Sur y del mundo. Dentro de su perímetro se hallan algunas de las panorámicas mas sobrecogedoras del continente americano, donde se asienta la segunda cuenca hidrográfica en extensión en Venezuela. En la cima de los tepuyes se encuentran numerosas especies endémicas de flora y fauna que son objeto de estudio por parte de la ciencia. Los fotógrafos  que nos dan a conocer ésta maravilla se plantean retos en su aventura por captar la belleza indómita de éste lugar.

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Los Paisajes del Parque Nacional Canaima proponen desafíos particulares al fotógrafo. El viajero y su cámara están sometidos a las condiciones meteorológicas del momento, captar en toda su belleza las cimas de los tepuyes requiere de condiciones especiales de luz y color que no siempre se brindan.

Aquí con frecuencia el fotógrafo debe esperar resignadamente bajo una churuata indígena o un precario refugio en la selva a que termine la lluvia en una de las regiones más lluviosas del planeta, antes de salir a captar imágenes.

Aún sin lluvia, no es raro que la nubosidad sea la invitada indeseable en cualquier gira fotográfica por los caminos de Canaima, y las mesetas se ocultan en un inoportuno arranque de pudor para impedir la visión de las maravillas que guardan.

No es raro que el fotográfo deba retornar al sitio para intentar, una vez mas, captar ese mismo panorama con ese determinado juego de luz y sombra según la hora del día, ese determinado angulo de la pared de roca, o esa voltereta inusitada de la espuma en el caudal de una catarata, para obtener la imágen deseada.

Los viajeros de Canaima por lo general descubren que tienen la presión del tiempo para completar una agenda de trabajo durante las horas diurnas, en una región donde las distancias a cubrir suelen ser largas.

No es fácil hacer reconocimientos previos en la zona para decidir que paisajes fotografiar antes de la verdadera expedición, una vez que el fotógrafo está a bordo de una curiara, debe aprovechar al máximo las condiciones climáticas, hacer uso de sus reflejos y tomar decisones sobre la marcha sin dilación.

En éstos parajes silvestres, tanto el fotógrafo como el cronista aprenden a valorar de inmediato la información vital proporcionada por los guías, hallar el ángulo de toma deseado suele ser un acto de riesgo calculado en éstos lugares y esa negociación constante con los transportistas a veces deriva en amistades de por vida.

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